Fotografía cortesía de ⓒEldictamen.
La pérdida de la memoria relacionada con el envejecimiento nos puede afectar a todos, pero algunos ejercicios simples pueden ayudar a mejorarla.
El deterioro de la memoria que acompaña al proceso de envejecimiento —algo que a todos nos concierne— puede ser prevenido, según Richard Restark, neurólogo y profesor de clínica y salud en el Hospital de la Universidad George Washington. En su libro The Complete Guide to Memory: The Science of Strengthening Your Mind, publicado en 2021, Restark ofrece herramientas útiles para mejorar la memoria. Algunas de ellas son:
- Prestar atención. Muchos problemas de memoria tienen su origen en la falta de atención. Una solución es asociar una imagen a la palabra que se busca aprender y visualizarla. Esto puede mejorar la evocación y ayudar a la memoria.
- Buscar desafíos diarios. Por ejemplo, memorizar la lista del súper y tratar de comprar antes de sacarla; memorizar una receta de cocina, o intentar llegar a algún lugar sin usar apps de navegación o el GPS.
- Jugar. Algunos juegos como el ajedrez son útiles, y también se puede probar con hacer listas —de los jugadores de tu equipo favorito, de los ganadores de los Mundiales, etc.—, lo importante es jugar con la información y mantenerla activa en la mente.
La memoria es la puerta a nuestra identidad y a nuestras experiencias pasadas.
- Leer novelas. La ficción requiere que el lector participe activamente en el texto desde el principio, recordando información hasta el final de la lectura.
- No depender tanto de la tecnología. Dispositivos como los celulares han hecho que dejemos de aprender y recordar información: todo está ahí guardado, lo que evita que nos concentremos en recordar algo. Además, pueden ser distractores, como cuando vemos un video mientras revisamos nuestro correo electrónico o hablamos con alguien.
- Pedir ayuda a un profesional. Problemas como la depresión afectan profundamente la memoria. Una atención adecuada a estas condiciones contribuye a recuperarla.
- Evaluar si hay motivos para preocuparse. Es normal que todos olvidemos algo alguna vez, pero hay olvidos simples, como no recordar en qué lugar se quedó el coche en un estacionamiento público, y otros más serios, como olvidar el domicilio donde se vive.
Más allá de las herramientas y estrategias sugeridas por Richard Restark, fortalecer la memoria implica un compromiso personal con nuestro bienestar cognitivo. La memoria es la puerta de acceso a nuestra identidad y a nuestras experiencias pasadas, y su cuidado es fundamental para mantenernos conectados con nuestro entorno y con nosotros mismos. Cultivar una memoria saludable requiere no solo de técnicas y ejercicios, sino también de una actitud proactiva hacia nuestro propio envejecimiento, reconociendo su valor en la calidad de vida que llevamos.
Fotografía cortesía de ⓒGreg Kahn.