Desde 2016, cada 17 de mayo se celebra el Día del Internet, y este año el Comité de Impulso del Día del Internet ha elegido el lema "Por una inteligencia artificial comprometida con las personas", subrayando la importancia de situar a los individuos en el centro del desarrollo y uso de la IA.
A través de un manifiesto se estableció el decálogo que busca impulsar el acceso, uso y desarrollo ético de la IA, con el objetivo de promover una sociedad inclusiva y respetuosa.
La IA tiene el potencial de transformar nuestra interacción con el mundo, pero también plantea desafíos éticos y sociales significativos. Por ello, es esencial que los sistemas de IA promuevan la transparencia, la accesibilidad y el control para todas las personas, independientemente de sus capacidades físicas, sensoriales o cognitivas.
En 2021, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) planteó algunas de estas cuestiones en su “Recomendación sobre la ética de la inteligencia artificial”, la primera norma mundial sobre la ética de la IA, y recientemente, la Unión Europea aprobó el “Reglamento de Inteligencia Artificial” que establece normas claras para garantizar el desarrollo y uso responsable de la IA.
Sin embargo, la regulación por sí sola no es suficiente. Es necesario que todos los actores, incluidos legisladores, industria y ciudadanos, trabajemos juntos para garantizar que la IA sirva al bienestar humano y promueva la inclusión y la igualdad de oportunidades.
Para lograrlo, se debe promover la educación y alfabetización digital en todos los niveles de la sociedad, lo cual incluye no solo la capacitación técnica en el desarrollo y uso de la IA, sino también la conciencia sobre sus implicaciones éticas y sociales. Esto ayudará a que las personas comprendan mejor cómo interactuar con la IA de manera segura y ética.
El Día del Internet 2024 nos recuerda la importancia de asegurar que la inteligencia artificial esté al servicio de las personas y de sus valores fundamentales. A través del compromiso con la ética, la transparencia y la inclusión, podemos aprovechar el potencial transformador de la IA para construir un futuro más conectado, inclusivo y humano.