Sustentabilidad
Qué es la bioeconomía y cómo puede ayudarnos en el futuro
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Fotografía cortesía de ⓒFreepik.
Este concepto ha ganado importancia en los últimos años, y ha marcado un cambio significativo en la forma en que abordamos la producción y el consumo.

La bioeconomía es un enfoque que busca utilizar los recursos biológicos de manera sostenible para generar productos, energía y servicios. No solo pretende impulsar el crecimiento económico, sino también preservar y restaurar los ecosistemas. El pilar de este enfoque es la biomasa, entendida como la materia orgánica proveniente de plantas, animales y organismos, a partir de la cual se puede generar energía sostenible y renovable.

En la vigésima octava edición de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), mejor conocida como Conferencia de las Partes (COP), se logró un acuerdo histórico que busca iniciar la transición de los combustibles fósiles a las energías renovables, con el objetivo de alcanzar la neutralidad de emisiones en 2050 y mitigar los efectos del cambio climático.

La bioeconomía desempeña aquí un papel fundamental al fusionar la innovación científica con la sostenibilidad, en busca de un futuro más equitativo y respetuoso con el medio ambiente, pues minimiza la dependencia de los recursos no renovables, fomentando en su lugar el uso de materiales biodegradables y renovables, lo cual reduce la presión sobre los ecosistemas y disminuye la huella ambiental.

El presidente de la COP28, Sultán Al Jaber, dijo que “hemos sentado las bases para lograr un cambio transformador histórico. Por primera vez tuvimos en una declaración un lenguaje contundente sobre los combustibles fósiles”.

A través de prácticas agrícolas sostenibles, como la agroecología y la agricultura regenerativa, la bioeconomía tiene como objetivo mejorar la productividad sin comprometer la salud del suelo y la biodiversidad. Estas prácticas pueden aumentar la resistencia de los cultivos y reducir la necesidad de pesticidas y fertilizantes químicos.

Asimismo, la producción de energía a partir de fuentes biológicas, como biogás, bioetanol y biocombustibles, contribuye a la diversificación de fuentes de energía, reduciendo el uso de los combustibles fósiles y disminuyendo las emisiones de gases de efecto invernadero.

Por otro lado, la investigación en biotecnología y bioquímica impulsa la creación de nuevos materiales y productos innovadores, desde envases biodegradables hasta textiles sostenibles. Esto no solo reduce la cantidad de plásticos y materiales no sostenibles, sino que también promueve la creación de industrias más respetuosas con el medio ambiente.

Sin embargo, se requiere una estrategia colectiva que involucre a los sectores público y privado, por lo que el acuerdo de la COP28 brinda una esperanza ante el panorama global actual. La bioeconomía se presenta como el motor de esta transformación, marcando un rumbo hacia un futuro más sostenible para todos.

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Fotografía cortesía de ⓒFreepik.

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