Ciencia
¿Por qué tiembla?
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Imagen cortesía de ⓒAdventtr.
México se caracteriza geológicamente por su gran actividad sísmica, pero la mayoría de los temblores son tan pequeños que no alcanzamos a percibirlos.

Los terremotos son movimientos bruscos y pasajeros de la corteza terrestre que ocurren por la fricción entre las placas tectónicas, por actividad en las fallas geológicas o por erupciones volcánicas, principalmente. Aunque la mayoría de los temblores suelen ser muy leves, los de mayor magnitud pueden ser devastadores.

Nuestro planeta está constituido por el núcleo interno, el núcleo externo, el manto y la corteza (formada en mayor medida por la litósfera), la cual está rodeada por una capa de gases a la que llamamos atmósfera. La litósfera está compuesta por fragmentos de tierra llamados placas tectónicas, los cuales se mueven constantemente sin que nos demos cuenta. Cuando la fricción entre estas placas aumenta demasiado, la energía acumulada se libera y genera terremotos de distinta magnitud.

Algunas zonas del mundo son más propensas a sufrir terremotos por su ubicación sobre placas con mayor actividad. México se encuentra sobre placas con gran actividad tectónica: la Norteamericana y las placas de Cocos, Rivera y del Pacífico. Las estadísticas indican que en México se registran más de 90 sismos por año, con magnitudes superiores a 4 grados en la escala de Richter. Los terremotos más fuertes que han sacudido nuestro país ocurrieron en 1979 (magnitud de 7.6 en la escala Richter), 1985 (8.1) y 2017 (7.1).

El 80% de los temblores ocurren en el llamado Anillo de Fuego, en las costas del océano Pacífico. Pero, a pesar de conocer las estadísticas, aún somos incapaces de predecir cuándo ocurrirá un sismo.

Al ser un país con gran actividad sísmica, y debido a la imposibilidad de predecir estos fenómenos, la única forma de protegernos ante los terremotos es fortalecer la cultura de la prevención, atendiendo la información de las brigadas de Protección Civil, resguardando documentos importantes en lugares seguros en caso de tener que evacuar y tener siempre ubicados los puntos de reunión con familiares y en la comunidad, además de ser solidarios y no difundir noticias falsas cuando ocurran estos eventos. Los seres humanos no tenemos control sobre los terremotos, pero con una cultura de prevención podemos estar preparados para mitigar sus efectos.

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Fotografía cortesía de ⓒPort Au Prince.
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